Estaba en mi casa
regaba las plantas
mis hijos jugaban
regaba las plantas
mis hijos jugaban
y en mi rostro una sonrisa se dibujaba
al ver a mis amores disfrutar su infancia.
En la calle, un susurro andaba
y a los oídos de mi esposo llegaba
decían que esta mujer se la jugaba
decían que esta mujer se la jugaba
pero era mentira y el con su ira se envenenaba.
De repente, un ruido estruendoso sonó y mi corazón saltó
furiosos pasos a mí se acercaban
furiosos pasos a mí se acercaban
un hombre que desconocí frente a mí estaba
lanzando palabras como traicionera, puta, perra, y lo que por su mente pasaba
lanzando palabras como traicionera, puta, perra, y lo que por su mente pasaba
Las lágrimas mezcladas con sangre cubrieron mi rostro,
su furia cegó su razón
y la última frase que a mis oídos llegó
fue “eres mía y no de otro puto cabrón!”
y la última frase que a mis oídos llegó
fue “eres mía y no de otro puto cabrón!”
Ale Díaz y Xime Silva.


No hay comentarios:
Publicar un comentario