Una mordida al machismo
Sobre el hecho violento ocurrido contra una mujer y el valor de su denuncia.
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| (Foto suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL) |
La vi y sentí ganas de
llorar. Ahí estaba ella, una mujer de de 22 años mostrando como su pareja con
quien convivía, la golpeó hasta el cansancio y le arrancó gran parte de su
oreja derecha.
Paola Gómez en medio de las
lágrimas y con sangre en su rostro, tuvo la valentía de fotografiar sus heridas
para denunciarle al mundo una violencia que no solo padece ella, sino millones
de mujeres en el mundo.
Al periódico Vanguardia
Liberal le contó cómo fue su historia: “Me empezó a
dar puños y a gritar cosas. De repente, me dio un mordisco en la oreja y ahí
quedé tirada en el piso”. El acto violento sucedió el lunes 30 de junio,
mientras compraba algunas cosas en una tienda cerca a su casa en Barbosa,
Santander.
Pero de lo
brutal del hecho hay algo que me conmueve aún más, y es su determinación por evidenciar
el maltrato que sufrió. Cuando fue agredida, Paola no titubeó en su deseo de
pedir justicia y con lo que pudo, denunció a Oscar Augusto Rojas Vargas, para
que él, y todos los hombres machistas supieran que su caso no puede quedar
impune.
Facebook fue su arma ante la impunidad, el maltrato y el dolor. Este miércoles 2 de julio publicó en esta red social las pruebas de su tragedia y con esto, dejó a un lado su miedo como víctima y se convirtió en una gran activista de los derechos de las mujeres.
Facebook fue su arma ante la impunidad, el maltrato y el dolor. Este miércoles 2 de julio publicó en esta red social las pruebas de su tragedia y con esto, dejó a un lado su miedo como víctima y se convirtió en una gran activista de los derechos de las mujeres.
Lo hizo porque
se cansó, porque sabe que debe darse su lugar como ser humano, y porque ya no
está dispuesta a que su vida se vea amenazada por el simple hecho de ser mujer.
Consciente o inconscientemente, se convirtió en la bandera de la lucha por la
equidad de género, y no solo porque su historia nos sacudió a todos, sino
porque su valentía nos demostró que no es hora de callar.
Por ahora no
sabemos si la justicia apresará a este hombre, cuál será su condena, o si
simplemente quedará archivado como tantos casos en el país. Lo que sí es cierto
es que las mujeres están despertando, que ya no piensan guardar silencio y que
como Paola, aparecerán millones de mujeres dispuestas a denunciar y luchar por
sus derechos. Entre tanto sufrimiento, esa es una gran victoria. Sin duda, una
mordida al machismo.
Laura Marcela Contreras R.
Periodista





